miércoles, 9 de noviembre de 2011

Visita a la asociación de madres adolescentes

Hace unos días, el miércoles 26 de octubre de 2011, mi grupo y yo, tras informarnos de las diferentes entidades y asociaciones sobre el “colectivo” elegido, que es el de madres adolescentes; encontramos por la Web una asociación de religiosas filipenses que acogían y trataban a las madres adolescente, que estaba situado en la Macarena aquí en Sevilla. Tras llamar al convento, que nos puso la mayor facilidad ya que nos dijo que fuésemos cuando quisiésemos; entonces con el grupo decidimos quedar y consensuar más o menos las preguntas o cuestiones que queríamos saber, nos dirigimos hacia el convento de dichas religiosas, desde que entramos en el convento nos fijamos en el detalle, miráramos donde mirásemos veíamos símbolos religiosos, cosa por otra parte coherente y normal ya que como he dicho era un convento de monjas. Al entrar pudimos observar, como las monjas tenían un determinado control, y ese día nuestra entrevistada la madre superiora Enriqueta, estaba algo ocupada con visitas. Mientras esperamos pudimos fijarnos en algunos detalles como que repartían bocadillos suponemos que a personas que no tienen recursos para alimentarse, ya que vimos un cartel con un horario prefijado. Pudimos ver salir o entrar a algunas personas, entre ellos un educador que salio del centro y una joven madre que entraba, supimos que esto era así porque una de las monjas nos lo dijo.
Cuando la madre Enriqueta termino su anterior visitas nos dio paso a una sala, una habitación muy decorada con figuras y pinturas de santos, en la cual nos trato muy amablemente. La madre se veía muy habladora y nos preguntaban que de donde veníamos y que estudiamos, le entusiasmo nuestra historia y el trabajo que queríamos realizar, tras las presentaciones, comenzaron las preguntas.
En general las preguntas que pensamos nos sirvieron como una guía ya que desde el principio ella nos contó con entusiasmo todo lo que era el proyecto, el perfil de las jóvenes, el procedimiento que seguían, nos contó alguna que otra experiencia o con ejemplos reales del centro. Junto con mis compañeros nos sentimos muy bien, ya que íbamos con un poco de recelo por pensar que al ser un centro de monjas iban a ser mas secas o y serias, y al contrario desde el principio vimos su trato cercano. Y tuvimos la impresión de que aquella monja estaba muy “puesta” en temas de actualidad, y muy en la realidad; tanto que nos sorprendió.
Nos hablo de las madres, y de la ayuda que le prestaban, mayoritariamente era de acogimiento y apoyo para que ellas buscasen un trabajo y continuasen con su vida, autónomamente, sin dependencia alguna de hombre o familias; además del cuidado de sus hijos. Me llamo mucho la atención una frase que dijo sobre las madres: “son chicas que viven muy rápido que no es malo vivir rápido pero hay que saber controlarlo y ser consecuente”.
 Aparte de hablarnos sobre las madres adolescente tema de nuestro trabajo, nos hablo de otros colectivos a los que atendían en aquel convento como eran inmigrantes y menores, además de proporcionar comida como eran los bocadillos comentados anteriormente.
Después de mucho hablar, la madre Enriqueta, nos propuso enseñarnos el convento y nosotros “dispuestisimos”,  la seguimos por el gran convento donde había también un colegio además de los pequeños apartamentos donde viven las madres o los menores.
Y tras esto, bromeando con la idea de quedarnos por vocación como monjas allí, mi compañera y yo (a Alfonso no lo quería para el convento); nos despidió muy cercanamente con dos besos en la mejilla; hecho que nos sorprendió mucho a los tres.
Y aquí finalizó nuestra visita, salimos de aquel convento super entusiasmados ya que nos sorprendió mucho estrato recibido, comentamos impresiones e hicimos nuestras respectivas anotaciones en grupo. Nos encanto la experiencia ya que ha sido la primera entrevista realizada y el trato fue el mejor.

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